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jueves, 3 de septiembre de 2015

cosas impertinentes en la antesala electoral de Guatemala



Con su cuchicheo habitual  medio gay,  medio matoncito:  -Les pido sigan el ejemplo de Gloria.
La t.v. presentadora de  hijos de la política - hdp- responde extasiada:  -muchas gracias doctor.
Gloria Álvarez proclama en su programa una política divertida, puro entretenimiento y distracción.
Tal vez tenga cosquillas en algún órgano secreto.
Álvaro Uribe cuyos delirios paramilitares  rechinan entre  los locos nocturnos de ese gran basurero, centro histórico de Bogotá. 

Colombia, eso sí es eutanasia. 
Uribe y su cartel de Medellín.
Sicaresca es la denominación de tal cultura política, según la ecuatoriana Gabriela Polit Dueñas.

Nuestras otras locutoras son igualmente gloriosas,  entretenidas, graciosas, chulas, pintorescas. 
Tienen nombres igualmente  comunes y corrientes y siempre anuncian alguna depiladora láser  previo a noticiar  el primer macheteado matutino en Ciudad Quetzal, zona considerada roja, y concluyen presentando al mundo de los famosos en Hollywood.  

A eso le llaman aquí  nuevo periodismo interactivo y ciudadano.

Los de apellido masculino son lo mismo aunque un poco más picarescos.  Cuando entrevistan más bien interrogan, cual policía política bien entrenada.

Hoy hasta comunican órdenes de ir a votar, financiados por USAID estadounidense, violentando la libertad del abstencionismo: "Los ciudadanos gozan de absoluta libertad para emitir su voto y nadie podrá directa o indirectamente obligarlos a votar", según artículo 13 de la ley electoral. 

Personalmente  no creo en fiestas cívicas electorales, menos votar, mientras no fundemos un estado. Esta república es híbrida francesa, yanqui, española, sin incorporar constitucionalmente el carácter de las naciones guatemaltecas. 
 Hay un montón de papeles llamados constitución y normas jurídicas, papelería de abogados para tapar los hoyos de este vetusto asentamiento criminal que es Xibalbá-Guatemala. En próxima ocasión escribiré del estado de cosas. Para empezar, aprendamos a decir mandatario, porque se trata de un mandato, y si no se cumple debe ser revocado por el pueblo, 
Ahora mejor volvamos con la gente de los medios,  periodistas de radio, prensa, televisión. La gran mayoría son gente física y mentalmente vieja, insensible  y rígida, entonces cuesta encontrar alguien, cualquiera que salve la cara. Habrá dos o tres talentos entre el montón de cámaras y micrófonos.
Por supuesto, el mérito es para quienes reportan la noticia desde el lugar de los sucesos sin importar la hora, el clima ni los riesgos del punto. (Pierre Bourdieu estudia el asunto, pero es muy denso)

En Guatemala tenemos corporaciones noticiosas delictivas, ya lo dijo CICIG, institución de la ONU con la última palabra en materia de impunidades según facebook.

Los medios ocultan el dato, la información, el conocimiento, banalizan las comunicaciónes al grado de mera farándula. 
La parrilla es de hierro mohoso: publicidad + programas enlatados + futbol + 15 minutos de información  + celebridades = comunicación. 
Salir  ya de esos numeritos para empezar con un periodismo que aporte algo a la democracia, por  la cual tanto berrean. 

Guatemala no es  la ciudad capital, ni su delgada clase media. Son más los municipios y las comunidades indígenas del territorio interior. Inviten esa gente para que opine, pues ya repiten demasiado los cuatro gatos del mainstream. Esos opinadores  no dan para más, ya liquidaron sus razones.

Sin querer les tomé la medida y no contesten que apague la tele y la radio. En ese caso la mejor salida es apagarse ustedes para encender otra gente comunicadora.
Política comunicativa y comunicación política.
Pero no desacreditar un candidato electoral y acto seguido presentar su spot de propaganda, eso es desinformación cruda.

Alvaro Arzú, alcalde capitalino, autoritario senil, casi 30 años en el poder,  está trabado con que es vasco y nadie lo saca de tal quijotada. Siendo presidente ordenó sumariamente que sus pistoleros asesinaran  a Sas Rompich, un indio vendedor de leche quien  cruzó el camino por donde nuestro jefe de estado hacía su paseo hípico en las afueras  de Antigua Guatemala. INTENTO DE MAGNICIDIO, tituló al unísono la prensa nacional, es decir, todos los tabloides existentes en 1996.   La prensa lo sigue  considerando  dictador benevolente y le han dejado pasar sus corruptas privatizaciones y arbitrariedades. 
Hay mucha más atroz  gerentocracia, pero baste con Alejandro Maldonado Aguirre, presidente recién designado para sustituir al ya encarcelado Otto Pérez Molina. 

El anciano Maldonado Aguirre  fue cómplice en  la invasión estadounidense  de 1954. Desde ese año hasta el día de hoy ha ocupado cargos públicos importantes. Este miembro histórico del autodenominado partido de la violencia organizada, MLN, es nuestro actual presidente,  pero los comentaristas lo califican como notable constitucionalista, jurisconsulto conservador pero idóneo, distorsionando así el mensaje para acomodarlo al papel de moda. 

Exclamación: Caquix sigue como señor de Xibalbá, nuestra Guatemala profunda. 

Pérez dijo una sola verdad para su epitafio: "de nada servirá que me quiten porque el problema es el sistema". Además confesó sobre dos líneas criminales, la segunda son los grandes empresarios herederos del botín colonial.
Cualquiera sabe que aquí hay muchísimas líneas criminales, no solo defraudación aduanera. Corruptos y corruptores es un un modo de ser guatemalteco. 
Más que una telaraña se trataría de rizoma y sus brotes y retoños subterráneos del capital (habría que leer a Gilles Deleuze y eso, Gloria, es muy difícil y aburrido). 

Corrupción es solo una capa, pero en la más profunda se movió el eje de nuestro mundo político y para que vuelva cierta calma faltan años y la CICIG ya no estará para velar nuestras manifestaciones pacíficas. 
Por ahora seguirán los remezones, esperando uno para el próximo lunes 7 de septiembre del 2015.


lunes, 15 de septiembre de 2014

Criatura de maíz amasada por abuelos ancestrales ahora somos organismo modificado con arroz transgénico


Eso que usted ve a lo lejos, amigo, son cultivos de arroz secano, conocido  por sembrarse en estas tierras secas, tan faltas de lluvia, No le puedo contar mucho porque a nosotros simples jornaleros nos advirtieron los patronos quedarnos callados. Viendo su tanta curiosidad, amigo, cuando es hora del negocio le digo  viene un técnico con  semillas de arroz y envases  sin marca llenos con un líquido, potente herbicida hecho según ese técnico para lograr buenas cosechas, bajos costos, mejores  ganancias al patrono. Ya ve, no me pude quedar callado, ojalá usted guarde el secreto, sino a los dos nos pueden joder, más a mi que ni salario mínimo me pagan. 

Aunque un mapa no es el territorio, en alguna parte del mapa aquí encabezado estarán más de cien hectáreas de arroz transgénico avistados sobre aquel valle de matorrales en municipio guatemalteco perdido entre estrechas carreteras de tierra y polvo.   Lugar remoto ideal para hacer negocios turbios pues hasta ahí nunca ha llegado la ley del estado, sólo  la ley del más fuerte, dicho de paso es región con arcaicos y certeros pistoleros.
No recuerdo si le prometí al jornalero guardar secreto por su seguridad personal, sin embargo hoy es el momento para retomar mi apunte  de aquel año 2007 aumentado después con la consulta  a científicos gringos, quienes afortunadamente por correo respondieron tratarse del herbicida Liberty, producto comercial de la farmacéutica Bayer. 
Herbicida sumamente eficaz para destruir malezas y demás yerbas garantizándose una cosecha rentable de arroz secano transgénico, pero mantengan la oscuridad del punto aquí señalado en el mapa.  Siempre fuera de la ley porque se trata de arroz ilegal,  mejor dicho prohibido en aquellos países desarrollados donde ocurrió agravante hacia 2006 cuando tal agronegocio transnacional  perdió mil doscientos millones de dólares debido a que el  Liberty contaminó cereales tradicionales.
Inexplicablemente hay  varias dudas luego que el congreso nacional anuló la  ley Monsanto identificada así por el campesinado guatemalteco ,  incontables poblaciones rurales decididas a ejercer violencia  si los diputados persistían en sostener  el estado de derecho de su silenciosa ley Monsanto, a todas luces propiedad intelectual, copyright, derechos de autor y conexos, al final de cuentas viejo truco de norma para cumplir protocolos  colonialistas de libre comercio iniciados en Guatemala  desde nuestra viciada independencia de 1821. Tratados a montones uno tras otro, primero con ingleses, después franceses, belgas, alemanes hasta culminar actualmente con los  gringos donde precisamente tiene su matriz Monsanto. 
Leyes hechas en inglés o dialecto flamenco para ser traducidas al dialecto chapín  e inmediatamente publícarse  y cúmplase, firma el señor presidente.
Dicha  ley fue formalmente anulada aunque  riesgos e incertidumbre continuarán como muestra ese   arroz transgénico allá en Agua Blanca municipio fronterizo con la  república de El Salvador.
En aquel bochornoso 2007  periódicos nicaragüenses, dos de los cuales El nuevo diario y La jornada informaron de "arroz contaminado con la variedad transgénica LL601, no apta para el consumo humano producido por el gigante alemán Bayer", etiquetado comercialmente como Gallo Dorado proveniente de Guatemala.
 La gracia divina del mercado es desconocer fronteras, por ello traspasó sin hacer ruido  el grano que en Guatexibalbá consumimos corrientemente. Es nuestro banquete del libre mercado.
Resulta obvio preguntar si tendrá importancia anular una ley en Guatexibalbá porque hay algunas vigentes desde siglos: una ley prohibe amarrar bestias en postes frente al palacio de gobierno y las bestias entran diariamente a palacio para causar destrozos de todo tipo, entonces tenemos sobrados  motivos para seguir dudando del orden establecido .
Lo único indudable es que en Guatemala se disolvió la frontera entre lo legal versus ilegal, lícito opuesto ilícito, prohibido o permitido. Siempre estuvimos al filo de tal disolución, hasta puedo datarla hacia los años setentas con gobierno militar del  señor presidente general  Carlos Manuel Arana Osorio e hijos, uno de los cuales confesó públicamente haber obtenido millones de dólares empleando medios criminales. En casa pude escuchar esa confesión grabada por la fraternidad de hombres de negocios del evangelio completo, testimonio valioso sobre disolución de principios en la élite del poder. 
La cuestión del poder se reduce hoy día a cómo negociar entre socios criminales y honorables la parte que corresponde a cada quien en el poder mafioso guatemalteco. Ambos socios, ilícitos u oficiales, tienen más poder que las leyes o el papel higiénico constitucional de la república.
En tan propicias condiciones sí se puede producir coca transgénica, maíz, marihuana, arroz, algún frijol gigante para colmar la olla familiar, tabaco con humo de colores, etcétera, porque la ley es decorativa, ni siquiera estorba si existe. 
Ya lo expuse: En Guatemala los negocios del  dinero grande se arreglan al margen de la ley, mejor dicho, en los nichos de lo ilícito, donde no se rinden cuentas oficiales, pues son más importantes corporaciones Monsanto, McDonald's, Bayer, Syngenta, Novartis, DuPont Corporation, las cuales pueden pagar cualquier cantidad de dólares para ejecutar sus operaciones. Desde ese mundo ilegal con socios legales tienen hasta licencia para matar a quien se oponga. 
Mientras tanto uno sigue esperando que pongan algo, como esperando a Godot: "Producto agrícola fabricado sin ninguna garantía sobre la salud humana" Pendiente quedará advertirnos guardar cautela acerca de elementales dudas, riesgos e incertidumbre que pesan sobre los transgénicos. No dramaticemos pues de nada servirá, únicamente necesitamos  información científica en vez de publicidad. 
Usted tal vez quisiera saber cuanto sirvió la información proporcionada por los científicos gringos contactados. Le cuento que fui con mis  datos a la Unidad de Normas y Regulaciones del Ministerio de Agricultura de la República de Guatemala (Unidad responsable de aplicar la ley Monsanto) y el jefe Rodríguez, con esa mirada helada que tienen los jefes, me aclaró de una vez por todas: -No se puede hacer nada.




martes, 29 de enero de 2013

Buena nota es legalizar las drogas, pero hay una mala







Arnoldo vive a 25 metros del punto donde venden cocaína y piedra. Punto de venta ó sencillamente el punto. Arnoldo está seguro que ese negocio al menudeo es bueno para él y su vecindario porque los narcos les brindarán protección gratis para que otros bandidos más criminales ni lo asalten ni lo lo maten.
Efectivamente en el punto venden variadas drogas, especialmente piedra, también conocida como crack,  bazuco, entre otros apelativos detonantes.  El negocio cabe perfectamente ubicado  en el catálogo del mercado libre: oferta-demanda-precios de mercado-compraventa-consumo. Dichas transacciones en Guatemala  están legalizadas de hecho y  se realizan a plena luz del día, aunque la demanda nocturna sea mayor debido al comportamiento de los consumidores, quienes  prefieren la oscuridad del punto, así  la tienda se mantenga abierta las 24 horas. Legalización de hecho desde hace varios años, casi una década, pero hoy más abierta, más transparente.
Sólo estamos hablando de Guatemala, también denominada Xibaltepec, particularmente el asentamiento criminal conocido como ciudad capital, en uno de sus barrios bajos, con ciertos aires familiares de clase media, aquí el éxito culmina en sentirse clase media ambiciosa con ingresos de 200 dólares mensuales. De algunos dólares habrá que agarrarse en este asentamiento sin asideros  ni calles con salida ni buen porvenir  ni buen  gobierno.
Hablando de gobiernos, eso del consumo mayúsculo de estupefacientes empezó con Vinicio Cerezo Arévalo hacia 1985 y sin detenerlo continuaron Serrano Elías, Arzú Irigoyen, Carpio, Portillo, Berger, Colom,  hasta  el actual presidente Pérez Molina. Durante todos estos turnos de gobierno la  dosis  de drogas ha estado completamente libre y con buena tasa de crecimiento. Es un negocio legalizado, aunque los tribunales de justicia y la televisión anuncien lo contrario. Sale sobrando hablar ahora de legalizar ó despenalizar cuando desde hace muchos años es una actividad legalizada en su comercio y consumo. El actual discurso de legalizar las drogas es puro show mediático destinado a la audiencia extranjera.  
Cualquiera que venga como turista  a Xibaltepec podrá observar como funciona la compraventa, así también la bebida, comer e inyectar estupefacientes en los antros del mercado informal. Podrá mirar con sus propios ojos a los policías cobrando impuestos en los puntos de venta informales, sin devolver facturas ni recibos. Nada de papeles para que todo esté en orden.
Según lo dicho,  Xibaltepec sería paraíso  de la sicodelia, puerta al séptimo cielo, como mínimo  carrusel de sensaciones exquisitas. No es así, estamos en la plaga de las adicciones. Según  lo dicho no habría que lamentar ni víctimas ni victimarios ni muerte. Pura vida loca y felicidad ilimitada. Pero en Guatemala-Xibaltepec lo que más se consume es letal crack. Hay drogas del infierno, purgatorio, paraíso y de los pobres, y aquí nos tocaron sólo las últimas. La droga de los pobres es por supuesto para los que no tienen dinero. Aquí abunda esa gente: mujeres y hombres jóvenes de barrios populares. Se podrían contar por millares aunque no haya datos numéricos ni estadísticas, ni estudios para información, porque institucionalmente no interesa que muera rápida o lentamente la juventud de la las familias pobres. Aunque pensándolo dos veces, por supuesto que interesan los pobres:  Sobreabunda población joven guatemalteca y  mejor que el crack se haga cargo de  eliminar una buena cantidad de esas vidas sin buen futuro.
Niños y niñas de la calle, adolescentes intoxicados,  jóvenes de barrios tildados por los medios  como  rojos y peligrosos, esos seres humanos son los que salen en la nota roja de la televisión, los que van a parar a la cárcel por tenencia de narcóticos,  cifras de muerte con olvido inmediato. Ni siquiera sirven para figurar en alguna telenovela del mal.
Propaganda en favor de regularizar, despenalizar o  legalizar la droga es tópico para el gusto extranjero, mientras en Guatemala la población joven carece de recursos económicos, acceso a información confiable sobre drogas, atención pública preventiva o rehabilitación. Cuando muchos ahí está la organización no gubernamental de narcómanos anónimos como única terapia disponible y cuando la crisis llega asimismo llegará el encierro en las casas privadas de tortura a las cuales se denomina casa hogar del adicto. Esta juventud resultó  como Guatemala:  mucho pasado, poco  presente, sin  futuro bueno.
Tenemos crack legal, comprado con moneda aparentemente legal, pero que no vengan con el cuento de que se puede reglamentar su consumo. El crack destruye el organismo, mata el cerebro humano en un trayecto de violencia donde el adicto también mata para comprar su dosis. Eso es lo único normal, el resto manipulación oficial mediática.
De tal círculo mortífero lo más seguro es que no se salve ni el mencionado Arnoldo, aunque por miedo ya ni salga a la calle pasadas las 6 de la tarde.  Arnoldo: la mafia del Pianista no te dará seguridad cuando llegue la hora del ajuste de cuentas a balazos. El Pianista no te cuida, sólo le interesa su negocio de drogas. Tarde o temprano, Arnoldo, la violencia del crack te alcanzará igual que a los demás vecinos, porque los efectos de la piedra  no se pueden pacificar ni regular ni normalizar. Según parece, Arnoldo, el crack vino para quedarse y matar gente indiscriminadamente.




martes, 25 de diciembre de 2012

Un hijo bastardo del neoliberalismo comercial



El nudo narrativo de  El patrón del mal está amarrado al propósito de evitar por todos los medios violentos ser extraditado a Estados Unidos. Prefiero mi tumba en Colombia que una cárcel en el extranjero, enfatiza  Pablo Escobar Gaviria. Este culebrón televisivo se cierra con la muerte violenta, mediante policía, del narcotraficante más famoso del mundo, pero antes de cerrarse abre el nudo narrativo a numerosos sucesos, personajes, paisajes, peripecias pasiones. Es el despliegue sensacionalista y emotivo de cualquier melodrama que se precie de serlo y hasta con la falla de fábrica del género telenovelesco:   historia chata y  personajes planos,  así el final aparecerá  previsible desde el inicio, a tal punto que las telenovelas no enriquecen ni la ficción ni los datos documentales. Parecieran hechas para el entretenimiento, pero contienen algo más que las convierte en productos valiosos dentro el mercado cultural. Especialmente los seriales latinoamericanos, los  que cuentan historias acerca de estos países, pues ya sabemos son de maquila transnacional, por ejemplo El patrón del mal  fue ensamblado en Telemundo, productora estadounidense. Esto no quita que sean apetecidas y compradas en muchas partes de la aldea global, como Rusia, Israel, China y tantas partes más. Sin duda, la telenovela como género es uno de los pocos productos de exportación inventados en Latinoamérica, originariamente Cuba, después México, Venezuela, Colombia, Argentina y Brasil, principales fabricantes.
Al terminar El patrón del mal ya no me propongo ver otra telenovela, ni rosa ni negra ni amarilla. Esa la miré porque contiene la actualidad guatemalteca, aunque nunca se mencione. Me gustaría Avenida Brasil pero no creo que la exhiban acá en Guatemala, pues sería servir un mal ejemplo al público con esa historia de Ignacio Lula logrando que 30 millones de brasileños superaran la mera subsistencia para ascenderlos a la anhelada clase media. De repente se animan con valentía los canales presuntamente guatemaltecos, aunque me sorprendería ver dicho melodrama brasileño, subversivo a los ojos de  nuestros dominadores mediáticos.
Mientras tanto decimos  El patrón del mal  es algo más que entretenimiento para los de abajo. Ese plus  son los coches bomba explotando en las calles, el amor entrañable a la familia extensa más allá del apellido Escobar, hasta cobijar a todos  los del Cartel de Medellín y todavía alcanzar  barrios populares de la ciudad. Ese algo más son la madre fálica y el padre castrado. Soy como usted me hizo, le dice Pablo el criminal a Hermilda, su adorada madre. Ese algo es el humor negrísimo  de poner un personaje llamado Caín que es a la vez predicador bíblico y sicario. Por eso se habla de sicaresca en la narcocultura latinoamericana. Sicaresca es también el enredo del cura católico Gómez Herrera amonestando al patrón como a un servil monaguillo, acto insólito así fuera Escobar fiel devoto del niño de Atocha, porque su santa madre le enseñó a venerarlo.  Sicaresca de cabo a rabo aquel  capítulo donde José Luis Rodríguez,  celebrado  cantante El Puma, resultó echado a patadas por ponerse cariñoso con la esposa del patrón. No sé quién puma es ese, prorrumpió Escobar. 
No todo es picaresca ni sicaresca. Casi todo es violencia, terror, muerte. Miles de muertes por millones de dólares. El personaje clave, el protagonista es el dinero. Mejor dicho, el dólar. Me pego un tiro si en 5 años no tengo un millón, exclama el joven Pablito frente a sus amigos y futuros cómplices. Y no sólo cumplió sino sobrepasó todas las metas del dinero. El billete de los narcotraficantes que no es diferente al de los bancos donde se lava, sino el mismo billete rápido, fácil y abundante del libre mercado neoliberal.











domingo, 16 de septiembre de 2012

palestinos y mayas guatemaltecos masacrados en septiembre

La matanza de Sabra y Chatila ejecutada en 1982, el día 16 de septiembre, ofrece cierto parecido con las  masacres en Nebaj, Quiché, un día antes, o sea 15 de septiembre, día oficial para la denominada independencia nacional de Guatemala.
Las similitudes percibidas desde que tuve noticia sobre aquellas atrocidades son mínimas pero evidentes: Tanto los palestinos como estos indígenas, eran poblaciones de mujeres y hombres indefensos, familias con numerosa niñez y ancianidad, asesinados en el acto.
El asesinato colectivo fue lo que en jerga se clasifica como operativo militar, cargada sobre civiles desarmados; una acción oficialmente autorizada, ordenada por jefes de gobierno. Así ocurrió en Líbano y Guatemala.
Dicho genocidio manchó de sangre las manos de cristianos asesinos, porque ambas masacres fueron efectuadas en nombre del cristianismo. Asiático o mesoamericano, pero que viva siempre  Cristo Rey, con sus respectivas falanges libanesas o guatemalecas.
Indígenas y palestinos, hasta donde se sabe, no eran culpables de nada. Aún así ya estaban sentenciados a morir por los propietarios de la ley de matar seres humanos.
Impunidad es el velo que disimula ambos hechos sangrientos del septiembre de 1982, tanto en Beirut como en Quiché. Obviamente lo de Sabra y Chatila obtuvo más repercusión internacional, mientras que los de esta etnia ixil-guatemalteca quedaron en la impunidad, el silencio  y el olvido.  Mejor dicho, nunca se reconoció públicamente el hecho criminal. No se habla de eso, menos en medios internacionales. Mejor dicho, aquí a veces  se habla  para negar tal masacre de lesa humanidad.  De esa  manera el presidente militar actual, quien quizás estuvo activo en Nebaj, está afirmando constantemente con  voz fuerte:  En Guatemala no hubo genocidio. Nuestro señor presidente cuando afirma, niega. En eso representa el vivo ejemplo de toda la historia nacional, incluida la cacareada independencia patria correspondiente al mes de septiembre del actual calendario gregoriano. 
Pero la similitud que más recuerdo de los dos genocidios es que fueron ordenadas por dos renombrados generales, ahora ya desahuciados por la decrepitud: Ariel Sharon y Efrain Ríos Montt. Uno general judío, cristianísimo el famoso general  Efrain. Seguramente ambos van camino al paraíso sin sufrir condenas en este mundo que además fue de ellos por su gran poder.
A saber si tendrá que ver con el asunto, pero aquí quedaron agencias israelíes de policía como vivo recuerdo de aquellos años de aldeas masacradas. No creo que estuvieran guatemaltecos aquel día de Sabra y Chatila, pero agentes de Israel todavía siguen prestando acá  sus buenos servicios en el secreto mundo de las armas.

jueves, 16 de agosto de 2012

Cartas secretas, mujeres y pena capital

En este país copulamos para satisfacernos un ratito, porque después la carne volverá a su tristeza habitual. Estoy hablando del animal hombre. Este dice sin eufemismos: me voy a coger esa mujer, y normalmente la posee por las buenas o las malas. Siempre habrá una dosis de violencia que satisface a la hembra. Hablo del coito del hombre sobre la mujer. Ayer, hoy y probablemente mañana será igual: una buena revolcada, gemidos universales y hasta la próxima si es que la hubiera. Aquí el acto sexual penetrante tiene bastante de violación, es parte del jardín de las delicias.
Por tales motivos, todo el fárrago occidental promulgado (Europa-Estados Unidos) son  una sarta de reglamentos burocráticos para mi mundo sexobestial: administrar la distancia y los gestos para no caer en acoso delictivo es como quedarse ciego, mudo y paralítico; tener sexo bajo consentimiento mutuo no es de civilizaciones sino de sociedades castradas; usar preservativo es para cobardes que temen morir en la arremetida. Por supuesto, nunca aceptaré tal control de mi sexualidad, porque sería mutilar estos apetitos eréctiles. Las ordenanzas antinaturales  voy a transgredirlas en Suecia, Samoa, Londres o Arizona.
De todas maneras no me creo esas pajas de la justicia sueca para extraditar a Julian Assange debido a delitos sexuales. Suecia es la cuna del amor libre, del nudismo, de las orgías, de los aquelarres, de los desfloramientos adolescentes  desde hace más de 50 años. Suecia fue la maestra mundial de las prácticas sexuales más desaforadas. Hasta nosotros aprendimos un poco las poses suecas. Si Francia hizo literatura, Suecia sigue haciendo historia sobre extravagancias sexuales. Al contrario de USA que es la letra escarlata,  fábrica de pornografía con pedazos de carne que exclaman oh God, con la misma mecánica sónica de sus chiquillas plásticas. USA es cero erotismo, porque sólo el trópico es el sexo de la tierra.
En consecuencia, las damas de compañía   que acusan a Julian son cortesanas de una mala película sueca, seguramente repudiada por Igmar Bergman. Al fin de cuentas, ni cuento de hadas, ni brujas, ni teatro ni siquiera una pasable intriga de maquiavelismo político. Sencillamente se trata de una operación al descubierto entre la puritana e hipócrita alianza de USA, Inglaterra y Suecia con el objetivo de conducir a Assange a USA para aplicarle la pena capital correspondiente a la libre expresión de sus reveladores  wikileaks. Es el viejo juicio de Salem  ahora puesto en escena global por alguna vieja histérica de apellido Clinton o de apellido Palin. Y cómo alvidar al pobre presidente Bill con su fláccido pene de 5 centímetros proyectado sobre pantalla de 42 pulgadas, mascullando entre mocos que no le habían dado chiche cuando era chiquito, y por eso requería la lengüita entrenada de Mónica Lewinski.
En estos momentos quizás Julian Assange va derecho al matadero y no sé porque me está recordando el Yo acuso escrito por Emilio Zolá. Sólo se parecen por la intriga política, por lo del chivo expiatorio, por las traiciones occidentales a la libertad del hombre. Me recuerda la farsa de los poderosos y también  la voz crítica de los intelectuales, cuando había crítica e intelectuales.
Estas palabras las he dicho con rabia e impotencia ante una acción despreciable, como corresponde a ese lamentable país al que yo siempre llamaré USA o simplemente US. Las digo porque no puedo callar, es demasiado. Las digo desde este paisaje del trópico sexual, violentamente erótico. Las aviento a la globalización que es la nada, presintiendo la humanidad que ya es casi nada.
 Una cosa final: Escucha  USA sedada por toxicomanías, con asesinos seriales bimensuales, puritana de ideología chatarra, escucha, ahora podrás darte gusto con los miembros erógenos  de Assange, darte gusto con tus modales  pornos, tecnos y absolutamente obscenos. Que les aproveche a todos los aliados la carne del hombre que desenmascaró su diplomacia de estados acabados.

jueves, 3 de noviembre de 2011

Con el matón no, tampoco por el guasón

El 6 de noviembre del 2011 es fecha establecida electoralmente para seleccionar quien será el presidente de Guatemala en los siguientes cuatro años. Esta vez hay dos perfiles: uno matón, otro guasón. Si comparo con anteriores procesos, el único punto distinto está en el perfil acusado de los candidatos, tanto así que el resto del evento parece  réplica de anteriores puestas en escenas del sufragio o naufragio, según sea el bote desde donde se mire la votación. Para evitar darle importancia impropia a este protocolo oficial repetitivo afirmo mi abstencionismo, asumiendo sus consecuencias. No son tantas, puesto que apenas piden ser ciudadano por 5 minutos, tiempo del sufragio o naufragio, y de ahí en adelante nada de reclamar ciudadanía. No quiero el derecho al voto  instantáneo y después el deber aguantar ese previsible más de lo mismo. Como todo tiene su causa, mi abstencionismo es por las reglas electorales, las cuales permiten un juego ilícito con dinero cuadruplicado en publicidad lanzada con abuso, ventajas y alevosía hasta con un año de ilegal anticipación. Días de mucho, vísperas de nada, aparte de abundantes anuncios del guasón sobre la pena de muerte y la seguridad con mano dura, cabeza y corazón del matador de gentes. Para instalar dichos espots no era necesario malgastar tantos millones. Retórica sobre la violencia imperante, palabras duras conteniendo fracaso anunciado. Mi abstencionismo es respuesta política por ausencia del Estado en campos elementales como la salud y el empleo. Hospitales públicos inservibles, pobreza y desnutrición para conglomerados humanos. Nuestros candidatos de turno repiten que su gobierno nunca intervendrá en la economía, porque eso corresponde a las leyes naturales del mercado. Falso. Un gobierno capitalista puede  intervenir con fuerza en la economía para cumplir promesas de empleo a millones de jóvenes. No son miles, son millones los menores de 30 años tentados por hacer trabajos criminales y así ganar dinero, otras decenas de miles tratan de emigrar ilegalmente al suelo gringo, sin que el estado guatemalteco participe en resolver acumuladas demandas laborales. En parte es cierto que la economía depende de  inversiones, empresas, oferta, demanda. Pero los dos candidatos ofrecen democracia, no sólo mercado, y  jamás habrá democracia sin empleos que sostengan el trayecto vital de la juventud.  Basta mencionar entonces  la carencia de empleos durante el futuro período presidencial para concluir en que así tampoco habrá democracia,  ni seguridad ni nada nuevo. Viviremos el mismo cuadro miserable de este momento. Por eso y otros motivos mi posición política, como la de muchos guatemaltecos, será abstenerme de votar.  Y no sólo esta vez, sino hasta que cambien las reglas del juego. A grandes rasgos, actualmente en Latinoamérica hay 3 estilos electorales: venezolano, brasileño y mexicano. Para Guatemala aplica el tercero, especialmente por su proverbial vivir fuera del presupuesto nacional es vivir en el error. Estas elecciones, las anteriores y las del 2016 serán en sí mismas irrelevantes por sus rasgos políticamente improductivos. Irónicamente también resulta irrelevante mi abstención, pues invariablemente  habrá ganador gubernamental aunque sin ganar el Poder, porque este ya está totalmente distribuido entre los señores banqueros  de las finanzas, la iglesia con su poderío sobre almas desesperanzadas y los carteles del crimen . Pero este sufragio incluye otra diferencia: el que gana pierde. La población guatemalteca (no digo ciudadanía) está en condiciones suficientemente conflictivas para desbordar el rígido marco legal de un sistema deslegitimado por su misma inoperancia. El referente popular ya es Suramérica aunque las elecciones sigan siendo en clave mexicana.

jueves, 6 de octubre de 2011

Pe(n)ladero

El segundo deporte nacional es pelar gente, chismorrear, pitorrearse. El primero, ya se sabe, es matar. Ahora recuerdo que pelar equivale a asesinar con la lengua. Y lo dijo una mujer famosa,  no mediática, ni siquiera  existía tal modismo. Y de eso no hace mucho tiempo.
Peladero significa hablar sobre personas. Hablar más mal que bien. En Guatemala, un hombre o una mujer se vuelven completamente buenos cuando mueren. Vivos todavía no.
El peladero es en grupo, gavilla, junta de parlanchines. Es degradación  de tertulias, de discusiones, carencia de ideas. Se parecen a charlas de café, aunque además del azúcar incluyen matar el tiempo despellejando material humano. Juntarse para hablar babosadas.
Peladero debería tener su entrada en el diccionarios de la lengua española porque es una de las voces más sonoras del castellano guatemalteco; desde ya recomiendo dicha tarea a nuestros académicos de la lengua.  Peladero es taller de chismografías como género oral de la literatura. El convite es de cuenteros medio amigos. Se juntan por entretenimiento, para desaburrirse de la vida. Los más avispados cuidan que el filoso peladero no vaya en  decadencia hacia una inquietante seriedad. Un buen peladero maldice de intelectuales, sus argumentos, debatir ideas. Es puro pasatiempo.
 Las tecnologías de comunicación realimentan pero pueden liquidar al despellejadero cuerpo a cuerpo, quitarle filo al chisme, a la noticia de última hora, al apeticido rumor. Lo mediático y la farándula le quitan carne a los peladeros y sólo quedan iconos insoportables. El peladero es otra cosa: chisme puro entre nos. Dios nos libre de facebook o twiter, porque somos fisiológicamente chismosos y no queremos  redes electrónicas para actuar. Ojalá siempre sea así, sino perdería su morbífica tradición. Sólo eso nos  faltaría  a guatemaltecas y guatemaltecos:  perder nuestros preciosos peladeros del parque, de la cafetería, del vecindario,  en los portales de la iglesia, en las esquinas del barrio, en cualquier parte. Podemos denominarlos club, asociación, hermandad, comité cívico, cofradía, pero siempre serán peladeros. Y siempre deben seguir mostrando su mejor tajada: les cuento la última, por ahí andan diciendo, secreto a voces, sangre en el ojo, no me lo van a creer, aquella que les conté,  él se miraba tan honrado. Todo un caudal de expresiones en que se educan las almas afines de connacionales, generación tras generación.
No sé si sean mujeres o varones quienes ganan el campeonato. Digamos que juegan de igual a igual, sin distinción ni discriminaciones.
Nota buena: la letra (n) remite al número de peladeros existentes en Guatemala, una cantidad infinita.

sábado, 1 de octubre de 2011

nada de ficción

Aunque parezca episodio de novela negra, lo del Barbas sucedió en la vida real. Lo puse tal como me lo contó, sin agregar ni quitar nada. Reconozco aquí que falté a mi palabra al garantizarle guardar  secreto, algo que él ni siquiera estaba pidiendo, yo fui quien me apresuré a ofrecer quedarme callado. Esto se queda entre nosotros dos. Nadie más lo va a saber. Ahora siento culpa por haber sido indiscreto, traidor seguramente, y al mismo tiempo tengo la seguridad de que es correcto divulgar cómo es el estilo, el modo, las maneras, el  método, en una frase: cómo actúan los secuestradores guatemaltecos. Por supuesto, lo sucedido al Barbas no es excepcional, más bien es la regla, y  como vimos, consiste en sembrar terror desde el principio. Agarrar la presa, bestializar, deshumanizar con una palabrota humillante y paralizadora. Uno tiene que estar callado para no morir al inicio de la inmovilidad forzosa. En ese instante apenas empezará la incertidumbre y el sufrimiento que puede durar horas, días, incluso años. Un tiempo siempre preñado de insultos,  golpes, vaivenes de promesas y amenazas como cortar la oreja para enviarla cual mensaje a quien tenga que entregar rescate. Orejas, dedos, ojos, párpados, cabelleras, y se vale mutilar y enviar cada fragmento. Tortura más allá del torturado físicamente, torturando mentalmente a la familia. Usted puede considerlo una técnica corriente o acto de sadismo; sin duda lo son pero no se queda ahí la cosa. Yo no acepto que sea sólo tecnología del criminal,  ni sadismo ó acción de psicópata. Y no lo acepto porque hay una seña  peculiar, una especie de idiosincracia guatemalteca en la ejecución del secuestro. La marca nacional.  Un inicio, desarrollo y final marcados por una crueldad extraña. No digo extraña porque haya actos de contenido diferente. En todas partes torturan, mutilan, desmenbran, amenazan, insultan, hasta puede haber torturas más excesivas y dolorosas, tales algunos testimonios en  Guantánamo, Ruanda o Corea, por mencionar algunos lugares, mas nuestra pequeña diferencia está en la gratuidad y persistencia que esos actos tienen en Guatemala. Para mi ese es el núcleo irreductible, lo inexplicable de la cuestión.  Manera extraña en maltratar el cuerpo y la mente con algo de gratuito, mostrarse tal cual, enseñar el modo turbio de ser guatemalteco, que deja sin respuestas a la historia o la psiquiatría. Dicho de una vez:  tiene algo de sacrificio humano, práctica arcaica oficialmente  inexistente, impensable para costumbres cristianas. Inadmisible en gentes de fe y razón.  Los malos existen pero Guatemala es buena y bonita. Esto no convence. A mi me perturba el trato al secuestrado, pues el modo de hacerlo es diferente a otras partes del mundo. Mostrar abiertamente cómo hacer lo inimaginable, aquello que no cabe en la cultura ni en las tradiciones oficiales. De eso se trata.
Como viene al caso decirlo, no he visto ni  he tenido noticias del Barbas, espero que esté bien, es decir,  libre completamente de sus secuestradores. Y que siga siempre libre aunque tenga que rezar largo rato,  ya que la alternativa sería su muerte atroz, por incumplimiento de pago.

martes, 27 de septiembre de 2011

Al estilo de secuestradores guatemaltecos

Hijodelagranputa aquí mismo te voy a matar. Me tiraron a la palangana del pickup donde ya estaban  dos esperando. Me vendaron los ojos. Hijodelagranputa, te voy a matar si no me dan un millón de quetzales por vos Esto es un secuestro. Yo sé que el viejo de tu suegro puede pagar eso, vamos  a llevarte a un lugar seguro  y vos te ponés al celular para pedir el rescate. Yo sentía que estábamos dando vueltas, no miraba nada y estaba cagado del miedo. Todo el tiempo me lo pasé rezando, los cuatro días que me tuvieron. Ni siquiera comí, sólo rezar, era lo único que me daba fuerzas, aunque sólo fuera en el rato que rezaba. Tenía claro como ocurrió todo: salí de la casa de campo a las seis de la mañana para ver el ordeño de las vacas, porque desde que llegué a la finca me gustó hacerlo. Me levantaba, arrancaba el pickup y me iba por una carretera de tierra que pasa por donde está una tienda pequeña, ahí en el puro monte, una tienda de aldea, donde ya me habían dicho días antes que habían visto ese sospechoso pickup verde. Yo no lo tomé muy en serio pero por aquello de las dudas andaba armado, pero de nada me sirvió cuando vi aquellas cuatro armas apuntándome y aquel tipo gritando que abriera la portezuela. Salí porque si no te mato ahí dentro del camión  hijodelagranputa. Me subieron a la palangana, se pusieron a dar vueltas por aquellas tierras de la costa sur de Guatemala, hasta cuando pararon en un lugar que por el olor era un cañaveral. Me pusieron una pistola en la cabeza, me tiraron al suelo y me dijeron que me quedara con el hocico callado. Yo sólo oía machetazos que tumbaban  cañas y después hablaron de extender un plástico sobre cuatro cañas que habían sembrado en el suelo ya despejado. No se oía nada de nada, seguro estaba en el mero centro del cañaveral. Hijodelagranputa, esta va a ser tu casa hasta que nos pagués. Ahora hablá con el viejo. Yo me volví a cagar cuando ese que me trataba a gritos y jalones de pelo dijo que él quería un millón, o sea mucho más de cien mil dólares. Ya ves que tu suegro no te quiere, sólo está ofreciendo diez mil quetzales por teléfono. Yo seguía rezando, y al segundo día les había puesto nombre de apóstoles a mis secuestradores, san Juan, san Marcos, San José, sólo al más malo no le puse nombre, siento odiarlo, pero a los otros tres ya los perdoné, y hasta siento que san Marcos era bueno porque me rogaba que comiera y me prometía que todo iba a salir bien, que no me preocupara, pero el sin  nombre llegó hasta querer violarme. Abajo los pantalones Barbas hijodelagranputa, porque tengo ganas de coger. Eso fue al tercer día, cuando ya me habían quitado la venda, pero desde el primer día me pusieron Barbas. Sólo así me llamaban. Era de noche cuando me quería violar pero el que me cuidaba lo encaró, callate loco le dijo, dormite y dejá de chingar. Yo estaba cagado del susto y no pude dormir en toda la noche, gracias a Dios que mi suegro les ofreció veintinuevemil quetzales y ellos aceptaron la negociación. El viejo de tu suegro no te quiere Barbas, me dijo el malo, si te quisiera  hubiera dado el millón, la pura verdad es que al viejo queríamos agarrar pero vos te atravesaste. Si estás de acuerdo lo matamos y vos te quedás con las finca y las vacas, así de simple. No le contesté solo me quedé pensando. Al cuarto día, por la noche, me soltaron en una carretera asfaltada. Y aquí me tenés vivito y coleando, sólo que sigo pendiente con los secuestradores, porque me comprometí a darles veinte mil quetzales de mi parte después que me soltaran. Ellos me dieron dos días de descanso, pero ayer recibí el recordatorio en mi celular. Recuerde don Barbas, ese fue mensaje de San Marcos, porque reconocí su voz.

viernes, 23 de septiembre de 2011

Reuniones

Samuel volvió a invitarme para participar en un desayuno con excompañeros de estudios. Es la segunda vez que viene sólo a eso y también la segunda por mi parte en decirle no, enfatizando, tratando de explicarle:  no asisto a reuniones.
Samuel quizá sea el último emisario por compañeros de aquellos tiempos cuando estudiábamos magisterio, en realidad estudios para llegar a profesores de educación primaria. Un apostolado,  invocándose el apotegma de José Martí: - Y me hice maestro que es hacerme creador. Un credo altisonante, pues siempre ha sido profesión, como cualquier otra. Una profesión de asalariados, mal pagada, que a nosotros nos sirvió  en trabajar, obtener salario mensual para estudiar  la universidad. Éramos jóvenes, casi adolescentes, y estábamos militarizados luego de un rústico golpe de estado. Al coronel comisionado para mandar en nuestras aulas le llamábamos Veneno. Lo que más recuerdo es eso, lo del coronel Veneno.
Samuel quizá sea el último en venir, y es mejor así. Hace unos cuantos meses tuve que soportar por teléfono la misma invitación; me resultó chocante, la sentí como insensata insistencia, casi como apuesta por ganar la partida. Hacia esos mismos días,  alguien que antes fue compañero y ahora es pastor evangélico le pidió a un hermano de su iglesia me invitara. Respuesta inesperada:  nunca asisto a reuniones. Así soy. Aprendí a decir no.
No es agradable ni entretenido reunirme con guatemaltecos, mis paisanos. En este país creemos ser sinceros, agradables, graciosos. Para mí que estamos equivocados. Somos descorteses, bulliciosos, no dejamos hablar, interrumpimos, acaparamos o interrogamos sin ton ni son ¿y vos qué? ¿y ese que se cree? Tampoco sabemos escuchar porque nunca nos enseñaron,  cada quien se llena la boca contando éxitos y realizaciones de pura apariencia, sin faltar el automóvil modelo del año en curso, ¿el tuyo qué modelo es?. Y lo peor, nadie entre los presentes desperdiciará oportunidad en ponerte ridículo con ocurrencias de mal gusto, chismes, preguntas entrometidas,  anécdotas patéticas para provocar risotadas grupales. En eso consiste una reunión con ex camaradas del país.  No sé la causa, tal vez  resentimientos por tanta historia tan lastimada. Pero si hay malestares, se desaguarán en tales reuniones. Es parte de la fiesta.  En fin, así somos y cómo vamos a hacer de otro modo. Con tal de no estar presente en más de lo mismo decidí hace varios almanaques no ir a las llamadas reuniones sociales. Ni esa invitación ni con ninguna semejante. Sin embargo, me encanta conversar, el disfrute, no únicamente la comunicación, pues hay que llegar hasta la comunión de amistad momentánea.  A veces logro una reunión así. A veces vivo esa alegría juvenil de convivir enriquecido de gente. No hay edad para tanta alegría. Saludos.